Lausanne es la segunda ciudad más grande de las que bañan las aguas del lago Lemán (también llamado lago de Ginebra). Claro está, la primera es la propia Ginebra. Sin embargo, se puede decir que para un viaje de fin de semana o una escapada corta es mucho más acogedora que ésta: cuenta con bonitos parques, una animada vida estudiantil y exhibe con orgullo el hecho de albergar la sede del Comité Olímpico Internacional desde 1914.
La ciudad está construida sobre tres colinas, rodeada de laderas pobladas de viñedos, con el lago reflejando en sus aguas sus tejados. Frente a ella, el litoral francés y los Alpes de Saboya. El casco antiguo cuenta con un gran espacio peatonal en el que perderse: pequeños callejones llenos de cafés y boutiques en un escenario medieval. Aquí reina la Catedral, considerada el edificio gótico más impresionante de Suiza. Hay que destacar que Lausanne es sede episcopal desde hace más de un milenio.
El barrio más exclusivo y elegante es el de Ouchy, poblado de jardines y lujosos hoteles como el Beau-Rivage Palaceo el Hotel de l'Angleterre, donde se hospedó el mismísimo Lord Byron. Los sibaritas podrán disfrutar de muchas especialidades regionales en la ciudad como salchicha de col con puerro gratinado.
Obviamente es obligado visitar la sede del COI y el Museo Olímpico, el mayor centro de información sobre los Juegos Olímpicos que existe. En él encontraremos una visión general de la historia de los Juegos Olímpicos, desde los juegos de primer verano de 1896 en Atenas hasta el día de hoy.
Otras actividades recomendables en la ciudad son los cruceros por el lago y el Train des Vignes, una excursión en tren por los alrededores que recorre la región vinícola de Lavaux, con parada en encantadores pueblos como Vevey y Chexbres.
Podemos llegar a Lausanne volando a Ginebra, a unos 60 kilómetros, y desde allí, acercándonos en el ferry o bien tomando la carretera E62 que bordea el lago.




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